| CARLOS GONZÁLEZ BOSCH, PRESIDENTE DEL GRUPO COFARES | ||||
| “El Gobierno debe decir a la sociedad que tiene que hacerse cargo de una mayor parte de la financiación del gasto” | ||||
| Señala que “no tiene ningún sentido que principios activos que son medicamentos publicitarios sigan estando financiados por el Sistema Nacional de Salud” | ||||
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Félix Espoz / Imagen: Diego S. Villasante. Madrid
¿Qué lectura hace de 2011, un año de crisis económica y medidas de contención de las Administraciones, pero en el que también su Grupo ha presentado proyectos importantes? Ha sido un año difícil. La situación económica que atravesamos condiciona mucho la vida de las empresas. En el sector farmacéutico ha sido un año muy duro. Nos hemos encontrado con algunos hechos que no habíamos conocido, como los impagos generalizados a una parte de las farmacias o los decretos como medidas únicas para intentar controlar el déficit público. El sector se encuentra en una situación convulsa por esta situación económica. Nosotros no hemos variado la hoja de ruta. Cofares, al margen de ser una empresa sólida, es una empresa responsable y ha ido cumpliendo sus hitos como tenía previsto. Hemos pasado un año difícil, pero fructífero, positivo. ¿Cuentan ya con datos económicos de cierre de 2011? No los tenemos muy perfilados, pero en líneas maestras creo que por primera vez en los últimos años hemos bajado un poco la facturación. En el sector ha caído más de un 10 por ciento, pero nosotros estaremos en una bajada de un 4 por ciento, lo que significa que hemos aguantado bien el embate. Esta reducción no es consecuencia de ningún tipo de problema interno o de problema de las farmacias, sino que responde a la bajada de los precios de los medicamentos que se ha venido produciendo a lo largo de 2010 y 2011.
Las actividades al margen de la distribución han ido bien, como son las de comercio exterior, logística y la marca propia. Los resultados van a estar en la línea de los del año pasado. Teniendo en cuenta lo difícil que ha sido 2011 es muy gratificante. El juego virtual es algo que engarza con la actividad de aquellas personas que van a ser farmacéuticos. Normalmente hay un impasse desde que terminan la carrera hasta que saltan a la profesión. Nosotros queremos solventarlo haciendo que se produzca un conocimiento entre los titulares de la oficina de farmacia y los posibles titulares del mañana. Creo que, aun siendo un juego, puede ser muy interesante de cara a ir cubriendo esa brecha que se produce cuando uno termina la formación universitaria. También han inaugurado el Centro de Formación TCuida. ¿Qué objetivos persigue esta iniciativa? TCuida es una actividad al margen de la farmacia, complementaria, vinculada a la estética. Hoy día la estética forma parte de la propia cultura del bienestar y de la calidad de vida del ciudadano en el mundo occidental. Hemos querido dar la oportunidad, ya hace años, a que las farmacias puedan ir acoplando este tipo de actividades a su desarrollo profesional. En este sentido teníamos la necesidad de crear una escuela de formación donde las personas que se van a encargar de los futuros centros pudiesen conocer las técnicas, las terapias y entrar dentro de ese pequeño mundo que significa una nueva actividad, en la que personas que la conocen te van guiando. Ese es el objetivo que hemos conseguido con la creación de este centro, que es una escuela de formación.
En referencia a la situación económica de este año, ¿le está afectando al grupo los impagos a la farmacia por parte de las autoridades autonómicas? Hay que tener en cuenta que los impagos están causando en las farmacias un deterioro económico de dos tipos: uno, el propio de tener que buscar líneas de financiación con los costos que supone de intereses y las dificultades que hay para que la banca dé respuesta a esta demanda, y, dos, la propia contracción en la compra. Cuando uno ve que a lo mejor no le van a pagar teme que los suministros que ha adquirido no los pueda pagar tampoco. Este retraimiento también nos está afectando. Es una doble pinza que se produce como consecuencia de estos impagos. Visto este panorama, nos gustaría que nos hiciese una valoración de la entrada del nuevo Gobierno… Los cambios de Gobierno siempre me producen dos sensaciones. Una primera es de esperanza, ya que significa nuevas ideas y nuevos proyectos. Y en este sector estamos necesitados de nuevas ideas y de cambiar la forma de hacer las cosas en la gestión. Y, por otra parte, significa también la preocupación inherente a que cuando alguien llega nuevo tiene un periodo de conocimiento. Y ese periodo es a veces más o menos largo en el que no se toman decisiones. Creo que en este sector hay que tomar decisiones y muy rápido. Obviamente el Gobierno no lleva ni un mes, con lo cual no se le puede pedir que tome decisiones precipitadas, pero sí diría que el sector de la sanidad no admite demora y que el Gobierno tiene que entrar ya muy pronto a tomar las medidas necesaria en el área de gestión para que los problemas que tenemos se vayan solventando.
En el sector farmacéutico veo dos problemas básicos. Uno, el precio de los medicamentos. Es una anomalía, un verdadero escándalo en comparación a los países de nuestro entorno. En segundo lugar, el gasto farmacéutico, llámese gasto farmacéutico hospitalario, gasto farmacéutico ambulatorio, que es manifiestamente mejorable en cuanto a su gestión. Las medidas deben ser de dos tipos. Unas en las que se le diga a la sociedad claramente que tiene que hacerse cargo de una mayor parte de la financiación del gasto que genera. Es absolutamente necesario. Hace 20 años, cuando nuestra capacidad adquisitiva era menor, la población española se hacía cargo de casi un 20 por ciento de la factura de los medicamentos que consumía, en este momento lo hace de un 5. Por ahí tenemos que avanzar. Además, tenemos que racionalizar la generosidad del vademécum que tenemos a disposición de la sociedad. No tiene ningún sentido que principios activos que son medicamentos publicitarios sigan estando financiados por el Sistema Nacional de Salud. Tenemos que trabajar sobre el gasto hospitalario. Hay un montón de medicamentos que están en los hospitales que pueden perfectamente seguir en las farmacias, ya que allí no se controla el gasto como se hace a través de una oficina de farmacia. Y debemos dar pasos muy concretos a la hora de definir las terapias y su financiación. No puede ser que los agudos paguen lo mismo que los crónicos. No es lo mismo un medicamento para una torcedura de tobillo jugando al pádel que uno para un ictus.
Todo esto, de alguna forma, hará que la gestión, que es el déficit que tenemos, sea mucho más razonable, y, en consecuencia, el sector pueda desarrollar sus potencialidades como ha venido haciendo hasta hace unos años. Si no tomamos medidas de este tipo una parte del sector no podrá seguir. El daño que se está produciendo en muchas empresas se irá ampliando. Y las oficinas de farmacia no tienen mucha más capacidad de aguante. Ha llegado ya prácticamente al límite. No podemos garantizar la viabilidad de 21.000 establecimientos grandes, medianos y pequeños en una situación como la actual. |